El problema que presenta el Tribunal Constitucional

by Carlos R.

A riesgo de aparecer atrasado en la comunidad de blogs, he decidido publicar hoy esta opinión. Por supuesto, también ha influido la gran cantidad de tareas que he tenido que completar en estos días, pero finalmente aquí está.

Como ya sabrán, se filtró el supuesto contenido (digo supuesto porque no ha habido confirmación por parte de ninguno de los involucrados) de la sentencia del Tribunal Constitucional que resuelve un requerimiento hecho por el abogado Jorge Reyes (y apoyado por varios diputados de RN y UDI) para que declare inconstitucional la distribución del método anticonceptivo llamado píldora del dia después, así como de otros métodos anticonceptivos y dispositivos intra uterinos.

Lo curioso es que al filtrarse la noticia, han sido casi nulos los fundamentos o argumentos los que han salido a la luz. En ninguno de los periódicos que publicaron la noticia se mencionaron los argumentos jurídicos. Por lo que sólo nos queda leer el contenido de la resolución del Tribunal Constitucional. Pero adelanto que, en base a la evidencia científica, el levonorgestrel no es abortivo y aun si así lo fuera, estoy a favor del aborto en Chile.

Quien ha sacado la peor parte ha sido, naturalmente, el propio Tribunal Constitucional, porque el golpe a la imagen institucional ha sido terrible. Es cosa de hacer una rápida búsqueda en Google y se darán cuenta de lo que hablo y no se demorarán en encontrar en una misma frase las palabras Tribunal Constitucional y conservadores, dinosaurios, talibanes, viejos, etc. El Tribunal Constitucional aparece dando una resolución legal (porque esta dentro de sus atribuciones dictar semejante fallo), pero ilegítima a los ojos de la ciudadanía.

Además, no ha ayudado en nada el hecho de que el contenido de la sentencia sólo se dará a conocer el 22 de abril, ya que para entonces habrá sido demasiado tarde. Puede que los miembros del Tribunal Constitucional no le tomen el peso a la pésima imagen que han adquirido, pero si quieren un ejemplo, pueden preguntarle al Poder Judicial sobre cómo una decisión jurisdiccional puede alterar la imagen de la institución.

Otro factor importante tras esta noticia es el fuerte trasfondo político que tiene esta sentencia. Porque, en una pobre maniobra política, han sido varios diputados de Derecha quienes han respaldado el requerimiento del abogado Jorge Reyes. Y, créanme que cuando se trate de votar por ellos o su coalición, el respaldo a resoluciones como la del Tribunal Constitucional va a pesar, y mucho. Tal vez la próxima elección de Presidente se vea influenciada por las tendencias valóricas de los candidatos, tal vez no, pero cualquiera sea el caso es mejor prevenir que curar y exigir a quienes se perfilan como candidatos a que se pronuncien al respecto. Mientras antes sepamos que opinan de este tema, mucho mejor.

Por otro lado, el sector representado por el abogado Jorge Reyes ha mantenido un sospechoso silencio. ¿Dónde están los gritos y cantos de victoria que hemos visto ya en el pasado? ¿Acaso era tan predecible la sentencia? ¿Porqué no se ha dado a conocer el contenido del requerimiento (sobre el cual pesa el mandato constitucional de publicidad)? ¿Qué ha pasado con este sector de la sociedad que defiende desde la trinchera católica el derecho a decirle al resto de las mujeres qué hacer con su cuerpo? ¿Cuál es la declaración de los diputados que apoyaron este requerimiento?

…las políticas públicas basadas en el uso masivo de preservativos y anticonceptivos han empujado a los jóvenes a conductas sexuales promiscuas y precoses, han aumentado las enfermedades como el VIH/SIDA, se rompe 1 matrimonio cada 33 segundos, 1 de cada 3 niños se produce fuera del matrimonio y los bajos índices de natalidad son alarmantes.

Si van a apoyar la prohibición de estos métodos con frases como ésta, entonces no me queda más que decir… I rest my case.

[Actualización]

Simenon ha publicado el comunicado que el Tribunal Constitucional ha hecho publico para disminuir, si es que se puede, la polémica y adelantar el contenido del fallo. Ahora queda más clara la posición del Tribunal, sin embargo tiene los mismos efectos: prohibir la distribución por parte del Estado de un método anticonceptivo que se podrá comprar perfectamente en las farmacias. Adivinen ¿quién sale perjudicado? ¿El que puede pagar la receta o el que va al consultorio?

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